QUIERO DISFRUTAR
ENCIMA DE LA BICI Y DEL BARRO
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Mientras los corredores dedicados a la carretera apuran sus últimos días de vacaciones o inician su preparación cara a 2012, hay otros ciclistas que se baten el cobre en el barro precisamente en esta fechas. AITOR HERNÁNDEZ (Ermua, 24/01/1982) es uno de ellos.
Profesional durante siete temporadas decidió volver al ciclocross el año pasado, una disciplina que ya había practicado en su juventud, y está consiguiendo muy buenos resultados. Aunque su principal objetivo, haciendo gala de un gran optimismo, lo tiene claro: disfrutar encima de la bici y de la vida.
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Bienvenido Aitor. Hace poco cayó la primera en Colindres, ¿cómo viviste tu victoria?
La mañana que corrí en Colindres fue un día típico de ciclocross con frío y lluvia, al igual que la jornada siguiente en Ermua donde acabé 2º. Es una victoria que demuestra que he hecho una dura preparación los meses anteriores, en donde también competí en MTB ganando la prueba del Open de Euskadi de Zegama y la de Izurdiaga en Navarra, además de quedar subcampeón de Euskadi de MTB. Lo bonito es que se la pude dedicar a mi hijo Telmo, nacido hace poco más de un mes, y a su amatxo (madre) Libe.
¿Y cómo transcurrió la carrera?, ¿en qué momento vistes que ya era tuya?
Hice una salida muy fuerte y dura y ya en la 3ª vuelta me quedé solo en cabeza, abriendo cada vez más hueco hasta la meta. Y con esa victoria pude quitarme la espina de la semana anterior a Colindres, cuando quedé 2º en Treto detrás de Suárez.
¿Estamos viendo ya la mejor versión de Aitor Hernández en el barro o falta un poquillo aun?
Todavía faltan muchas carreras, las cuales me ayudarán a seguir progresando y mejorando hasta coger ese punto de forma que me falta.
¿Qué balance haces de este comienzo de temporada?
Pues hago un balance positivo del inicio del año. Estoy teniendo buenos resultados, además de la victoria de Colindres llevo tres segundos puestos en Ermua, Treto y la Copa de España de Gijón, y fui 3º en Ramales, 4º en Muskiz y en la Copa de España de Navia, 5º en Karrantza y en 6º en Medina de Pomar. Y actualmente estoy 3º en la general de la Copa de España.
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¿Es inalcanzable Egoitz Murgoitio?
Por supuesto que no es inalcanzable, lo que pasa que a día de hoy esta por encima del resto debido a la experiencia que tiene y a la competición internacional que hace.
¿Cómo es la vida dedicándose al barro?, ¿cómo transcurre el resto del año?
Son 4 meses muy intensos; todos los fines de semana hay desplazamientos, preparativos, entre semana un montón de horas poniendo las bicis a punto… Pero el resto del año es mucho más tranquilo; he corrido pruebas de MTB y de carretera, pero todas ellas como preparación para el invierno.
¿Cuáles son tus objetivos para este invierno 2011-2012?
Mi objetivo es hacer una buena temporada de inicio a fin, aunque siempre le daré prioridad a los campeonatos y pruebas internacionales. Pero, por supuesto, lo que quiero es disfrutar encima de la bici y del barro.
Tus inicios también fueron en el ciclocross, ¿te costó el año pasado readaptarte a esta disciplina?
Sí, en la categorías inferiores como cadetes y juveniles hice mucho ciclocros e incluso también hice algunas carreras en aficionados… y en aquellas épocas arrasaba prácticamente con todo. Pero si que me costó volver a adaptarme un poco, porque necesitas tener el material adecuado y son otro tipo de entrenamientos.
El esfuerzo está claro que es más intenso en ciclocross que en ruta. ¿Pero en líneas generales es más o menos duro que la carretera?
Son esfuerzos muy diferentes. En ciclocross no hay descanso, es a tope desde el inicio hasta el final y es agónico. En la carretera está claro que el esfuerzo es más largo, pero también tienes tus ratos de tranquilidad.
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Desafortunadamente volviste por falta de ofertas en la carretera, ¿cómo te tomaste esa situación?
Al principio fue un golpe duro pero lo fui asimilando poco a poco y seguro que es para mejor. Ahora disfruto mucho más de la vida y de los que me rodean, no estoy en esa burbuja aislada donde estás en profesionales.
Cada vez hay menos equipos y está más difícil. ¿Mantienes la esperanza de retornar al ciclismo?
Es cierto que cada vez hay menos equipos y sinceramente no tengo casi ninguna esperanza de volver a profesionales. Pero tampoco me importa ya tanto, he cambiado de mentalidad. Tuve mi oportunidad, la aproveche lo mejor que pude y sólo me queda la espina clavada de que el último año no pude rendir nada debido a una larga lesión del tendón rotuliano que no llego a curárseme en toda la temporada. Pero el ciclismo es así, si te van mal las cosas no se perdona.
¿Cómo llegó este deporte a tu vida?, ¿qué hizo que se te metiera el gusanillo dentro y te centraras en él?
Me viene desde pequeño, yo siempre andaba con los amigos con la MTB y para lo pequeños que éramos nos alejábamos mucho de casa. Después, en los veranos, solía andar en el pueblo de mi padre con mi primo y los amigos. Mi primo en aquella época ya competía, teníamos unos 12 años y yo al final, con 14 años, acabé apuntándome también en la escuela de Ermua.
¿Imaginas tu vida sin la bicicleta al lado?
La verdad que la vida sin bicicleta no me la imagino, porque estoy acostumbrado a ir con ella y un montón de trastos a casi todos los lados.
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¿Qué es lo primero que recuerdas al pensar en aquellos siete años que fuiste profesional?
Lo afortunado que fui y lo rápido que pasaron .
Pero para comenzar a serlo tuviste que emigrar con 22 añitos al LPR. ¿Qué tal te fue en tu debut con la élite?
Fue una experiencia muy bonita. Tuve que aprender otro idioma, el italiano, y aprender a convivir con corredores de muchos países (rusos, ucranianos… ). En definitiva, allí me tuve que buscar la vida.
En cuanto a lo deportivo fue un poco impresionante coincidir, desde la primera carrera, con corredores como Cipollini, Bettini, Amstrong y Ullrich, que fue el que más me impresionó físicamente.
Y coincidiste en el equipo con gente como el veterano Konichev, ¿qué nos puedes contar de él?
Entonces ya era un veterano… que aun así consiguió ganar en la Euskal Bizikleta. Era un hombre muy tranquilo y muy experimentado. Lo que más me sorprendió fue la facilidad que tenía de ver la carrera, sabía casi lo que iba a pasar en todo momento, donde se iba hacer la fuga… De otro grande del que aprendí mucho fue de Pavel Tonkov, que transmitía mucha confianza y ganas de enseñar.
La jugada salió bien y recibes la llamada de Euskaltel, el equipo de casa. ¿Un sueño hecho realidad?
Fue una ilusión terrible. Creo que es con lo que sueña todo corredor amateur de Euskadi.
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Ese mismo año entras en la lista del Tour. Los sueños cumplidos se amontonaban, ¿eh?
Así fue. Depositaron mucha confianza en mí y pude debutar en el Tour, cogiendo 2 fugas y estando además a punto de subir al podium con el maillot de líder de la montaña. Y encima conseguí llegar a París para cumplir el sueño de sacarme el carnet de ciclista, que es lo que se dice cuando no te retiras y consigues llegar a la capital francesa.
¿En cuál de tus cinco temporadas como naranja te sentiste más cómodo sobre la bicicleta?
En la de 2009. Corrí casi 90 días de competición, estuve 15 jornadas en fuga y también estuve disputando el maillot de la montaña en País Vasco, París-Niza, Suiza y hasta en la Vuelta a España.
¿Y si nos ceñimos a un solo día?, ¿en qué jornada se puede decir que ibas sin cadena?
En una etapa de la Vuelta a Asturias que acababa en el Acebo y en la que iba en la escapada con mas de 3 minutos sobre el grupo… Pero el director me mandó parar a esperar al líder y ya se fue todo al traste, porque encima éste venía fundido. Ese día creo que la victoria no se me hubiera escapado…
Por el contrario, ¿en qué día te entraron más ganas de mandarlo todo al carajo?
En una Vuelta a Polonia, se pasó todos los días lloviendo y hacía muchísimo frío.
¿Alguna carrera que te calase mas hondo que las otras?
Las de casa, como la Vuelta al País Vasco y la Euskal Bizikleta cuando se hacía.
¿Los compañeros y la zona ideal de entrenamiento?
Siempre entreno con los mismos, somos una grupeta numerosa y de mucha calidad. Suelo salir con Galdós y nos juntamos con Amets (Txurruka), Romero, Velasco, Markel Irizar, Haimar Zubeldia y varios cicloturistas. En cuanto a la zona ideal mi preferida es entre Zumaia y Zarautz.
Para finalizar Aitor, ¿qué le pedimos al futuro?
Sobre todo salud, para poder disfrutar la vida con mi familia y amigos.
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***Por FRODO
Tags: ciclismo, ciclista, Ciclo-Cross, entrevista, fotos

puto amo!
AUPA AITOR!, SIGUE ASÍ QUE ERES UN GRANDE!!