NUNCA SABRÉ HASTA DONDE
HUBIERA LLEGADO
Nos visita otro corredor de nuestra quinta, el zaragozano DAVID CAÑADA (11 de marzo de 1975). Profesional desde 1996 hasta 2009, pasó por grandísimos equipos como la ONCE, donde debutó, Mapei, Quick Step y Saunier Duval.
Su gran año fue el 2000, con 5 victorias y una brillante actuación en el Tour que incluso le llevo a vestir el prestigioso maillot blanco de mejor joven. Después comenzó la mala suerte, con lesiones y problemas de salud que desafortunadamente frenaron su progresión al no dejarle tener la continuidad necesaria. Hoy en día sigue ligado al ciclismo, enseñando a unos jóvenes que seguro ven en él un excelente espejo en el que mirarse.
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Buenos días David, ¿qué tal va la vida?
La vida va bien, no me puedo quejar.
Problemas físicos, cardiacos, un cáncer… Sin todo ello, ¿hasta dónde hubieras podido llegar?
Nunca sabré hasta donde hubiera llegado. Pero bueno, las lesiones forman parte del deporte, aunque si que es cierto que desde el 2001, por una cosa o por otra, me faltó continuidad debido a ellas.
¿Te ayudó a combatir tanto problema ser deportista de élite?, ¿crees que por ello tenías mayor fortaleza mental?
Yo no creo que fuese tan importante el ser deportista de élite, sino más que nada la forma de afrontar las cosas; y a eso igual sí que me ayudo todo lo que ya me había ocurrido.
¿Sigues vinculado al mundo del ciclismo?
Sí, estoy con la Federación Aragonesa, como seleccionador de la categoría sub-23. Y por otro lado salgo en bici cuando tengo tiempo, que cada vez es menos.
¿Por qué te gusta este deporte, qué o quién tuvo la culpa de que te engancharas a él?
El ciclismo me gustó desde niño, y el hecho de que mi abuelo era un forofo del ciclismo ayudó a que comenzase pronto a competir en infantiles.
¿Cómo fue tu camino por las categorías inferiores?
De pequeño iba bien pero sin destacar mucho, hasta que pasé a cadete de 2º, desde entonces sí que se puede decir que comencé a destacar.
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Con 20 añitos te plantas en la Once, ¿cómo se produjo esa llegada y cómo recuerdas esos primeros días en ese equipazo?
Mi primer encuentro con la once fue cuando tenia 18 años, en febrero de 1995, cuando yo aun era amateur de segundo año y fui con ellos a la Challenge de Mallorca. El recuerdo es muy bonito, como sí estuviese en un sueño con todas las figuras que tenía la ONCE. Tuve la suerte que por los reglamentos pude correr la primera etapa y después estuve con ellos sin correr el resto de la Challenge. Ese año corrí con el CAI aragonés el resto de la temporada.
¿Se siente uno “inferior” al verse rodeado de tantas figuras o eso da alas y motiva?
Las figuras en un equipo por lo general dan alas, y la responsabilidad de ayudarles nos hacía rendir muchas veces por encima de nuestro teórico nivel.
¿Era Manolo Sainz tan exigente como dicen?
Manolo era exigente, pero lo cierto es que con un equipo como el que él tenía había que serlo.
Ibas paso a paso y en el 2000 se produce tu explosión logrando 5 victorias…
Sí, el 2000 fue el año de mi explosión. Hice una gran pretemporada; nos fuimos Marcelino García, Unai Etxebarria y yo a Australia durante un par de meses y comenzamos la temporada a tope. El verte bien hace que cojas confianza, y una vez que ves que puedes ganar tienes un gran camino ganado.
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Esa brillante campaña hace que otro equipazo, Mapei, se fije en ti. Pero empiezan los problemas ralentizando tu progresión y te pasas buena parte del año en casa, ¿verdad?
Firmo por dos años, pero el primer año no puedo ni comenzarlo por una tendinitis aquilea en una pierna que me costó casi dos meses curarla, y cuando estaba comenzando a correr me pasa lo mismo con la otra pierna. Y al año siguiente me rompo dos veces la clavícula; con lo cual el paso por ese equipo fue desastroso.
En 2003, ya con Quick Step, se te escapa por poco la etapa del Tour que finalmente ganó Lastras. ¿La viste cerca?
Con Quick Step, volví a un buen nivel, hice 3º en la Vuelta a Luxemburgo, 4º en la Vuelta a Holanda y trabajé bastante bien en las clásicas. Aunque me falto rematar en el Tour aquella etapa; con que hubiesen dudado un poco los corredores que quedaron de la fuga hubiese valido, pero ese día, a diferencia de los anteriores, no fue así.
Al año siguiente vuelves a España con el Saunier Duval y comienzas a recuperar las buenas sensaciones, ¿fue este retorno lo mejor que te podía pasar para reencontrarte?
Con Matxin en Saunier Duval fue posiblemente la mejor época que tuve como ciclista, ya era maduro y con experiencia. Y en ese equipo se tenía en cuenta al corredor. Se puede decir que comencé a disfrutar de ser ciclista, me conocía bien y sabía como hacer para sacar el máximo rendimiento cuando el equipo lo necesitaba.
La guinda del pastel tu victoria en la general de la Volta a Catalunya de 2006, creo recordar que tu primera carrera de la temporada tras haber estado lesionado…
A principios del 2006 me detectan una necrosis de un hueso de la muñeca que me producía mucho dolor, me operan y me dicen que tenga cuidado durante unos meses, por lo que estuve entrenando sin competir hasta mayo… lo que también me vino bien para hacer mi primer año de fisioterapia. Entrené muy bien ese tiempo y tuve la suerte de poder ganar la Volta a Catalunya.
Finalizamos, ¿qué tres deseos le pide David Cañada al genio de la lámpara?
¿Tres deseos? Salud, trabajo y felicidad.
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***Por FRODO
***Fotos cortesía David Cañada
Tags: ciclismo, ciclista, entrevista, exprofesional, frodo

bonita foto la última, 4 aragoneses en el Criterium Ciudad de Zaragoza que se hacía para el Pilar, la pena que desapareció