TODO, LO RECUERDO TODO.
EL CICLISMO SIGUE SIENDO
MI PASIÓN

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“Todo, lo recuerdo todo”, nos cuenta este apasionado del ciclismo. Y alguien que ha subido tres veces al podium del Tour de Francia tiene que tener muchos y bonitos recuerdos.  Dos veces como tercer clasificado y una como segundo. Todas ellas por detrás de Armstrong. Y no hubo suerte, el año que parecía poder desbancar al americano se despegó la goma de la rueda y los aficionados pasamos del “este año sí” a ser todos Mikel Pradera y José Azevedo consolando al ciclista caído.

Aquel accidente marcó y frenó la trayectoria ciclista de un JOSEBA BELOKI (Lazkao, 12 de agosto de 1973) que rápidamente había dado sus frutos, sobre todo en el mejor escaparate del mundo pero también en otras carreras, y que pasó por Euskaltel, Festina, Once, Brioches, Saunier Duval y Liberty Seguros en sus ocho años como profesional.
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 Bienvenido Joseba. Empezamos con lo más esencial, ¿qué es lo que te da el ciclismo para que tu vida gire en torno a él?

He tenido la suerte de poder haber hecho realidad el sueño de niño y, ahora que mi carrera deportiva ha finalizado, sigue siendo mi pasión y lo que llena cada uno de mis momentos libres.

¿Cuál fue tu camino? ¿Naciste ciclista o te hiciste ciclista?

Mi vida estaba predestinada, en mi familia se ha vivido el ciclismo de manera muy directa y he podido cumplir grandes ilusiones. Un ciclista puede nacer con afición pero ciclista se tiene que hacer, nadie es ciclista profesional por arte de magia y el trabajo diario es el único secreto. Pasé momentos duros durante mi paso por el campo amateur que pusieron mi carrera en peligro, problemas de salud hicieron que en muchos momentos pensase en dejarlo, pero tuve suerte de tener todo el apoyo del mundo y la motivación suficiente para poder intentarlo.

¿Cuándo la bicicleta dejó de ser un juego y pasó a ser una clara opción de ganarse la vida?

Pasé al campo profesional en el 98 junto con mi inseparable amigo Aitor Kintana, los dos tuvimos la suerte de pasar con Euskaltel-Euskadi gracias a la aportación de la Diputación de Álava que ayudó a nuestra contratación. Ese fue el momento en el que comenzó mi carrera, además ese el consejo que doy a todo aspirante, uno no es corredor hasta que firma con un equipo profesional ya que de lo solo prometido no se come.

¿Qué queda de aquel Joseba Beloki que fue ciclista profesional durante nueve temporadas y subió tres veces al podium del Tour de Francia?

Todo. Si repaso mi vida me doy cuenta de que lo principal y la base de mi estabilidad sigue siendo la misma, mi familia y mis amigos continúan. Es cierto que ahora mis aspiraciones profesionales son otras y que me está sirviendo mucho lo vivido hasta ahora. El Beloki ilusionado pero cauto a su vez sigue igual, nunca sabemos lo que va a ocurrir mañana por lo que en la vida tampoco se puede dar uno por ganador sin que el plazo termine.

¿Cómo recuerdas aquella época de tu vida?

Todo, lo recuerdo todo. Desde lo bueno a lo malo todo se ha quedado en mi memoria y me gustaría retenerlo durante años ya que hay pasajes que me están sirviendo de mucho.
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Vayamos más lejos, ¿qué sensaciones pasan por tu cuerpo al recordar tu debut con Euskaltel en 1998?

Euskaltel-Euskadi me dio la posibilidad de ser profesional y eso yo siempre lo he agradecido, pasé con 24 años por lo que el margen de maniobra era mínimo. Como decía una persona de ese equipo el tren solo pasa una vez, y eso es lo que yo hice, coger el tren que tan lejos me llevó. Sé que algunas personas no entendieron mi marcha, pero eso sólo es porque se habló única y exclusivamente de una versión y no de la real.

Al segundo año ya estabas obteniendo buenos puestos, ¿se puede decir que no te costó mucho adaptarte a la categoría?

Me adapté muy bien desde el inicio, ser un corredor diesel me ayudó a acoplarme bien a la categoría, había otros corredores que apuntaban mejores maneras que yo, pero tuve suerte y pude demostrar que no había sido un error. Luché mucho desde el primer año y lo ocurrido en el Tour del Porvenir fue el primer gran punto de inflexión.

Pero lo mejor estaba por llegar. Al año siguiente emigras al Festina y allí pasas del “¡Ama, qué voy al Tour!” a hacer tercero en tu primera participación. ¿Cómo viviste esos días, eras totalmente consciente de lo que estabas haciendo?

Estar en el equipo del Tour era algo que tenía al alcance de la mano, después venía lo mas difícil que era demostrar, pero sabía que si funcionaba como lo había hecho los dos primeros años en la categoría podía ser posible. Al final lo logré y pude sacarle un tremendo partido. Todavía no me lo creo cuando lo pienso.

Aunque ya habías “avisado” previamente de tu potencial en Romandía y Asturias, ¿eh?

Sí, pero el Tour es el Tour, tuve mucha suerte de tener los compañeros perfectos que puede tener un debutante, Marcel (Wust), Jaime Hernández y Félix García Casas fueron los artífices del Beloki que se descubrió. Asturias y Romandía me dieron confianza, pero verme en el Tour con los corredores a los que yo seguía con admiración por la tele fue lo que me hizo pensar día a día que la oportunidad no podía pasar.
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Y lo tuyo no fue flor de solo un día ya que llegaste arriba y te quedaste. Pasas a la Once, repites posición en 2001 y en 2002 subes un peldaño… Eras uno de los grandes y una de las ruedas a vigilar, ¿eso presiona o da alas?

Soy de los que pienso que la presión da alas, a mí me gusta. Año tras año el objetivo era mejorar y llegar a conseguir el objetivo que en mi caso era ganar el Tour, aunque era consciente de su dificultad.

¿Qué tenía el Tour de Francia para que se te diese tan bien? Porque esa era “tu” carrera, ¿verdad?

Las características generales se adaptan perfectamente a mis condiciones, puertos largos con calor, forma en la que se corre, el mes de julio, todo iba perfecto a mi condición. Tuve la suerte de poder correrlo y cumplir el sueño que tenía de pequeño, otros sueñan con las clásicas y yo con el mes de julio.

Y además cada año ibas sumando muescas a tu palmarés, ¿cómo es “eso” de ganar y qué victoria recuerdas con mayor cariño?

Sin ninguna duda la victoria que conseguimos en la Crono por equipos del Tour 2002 ha sido la más bonita con diferencia, luchamos mucho por conseguir aquello y cuando lo consigues es lo más. Si no me equivoco es el único día en el que se ha roto el protocolo y se han destaponado las botellas de Coca Cola en el podio, ¡menudo mosqueo que pilló alguno!

La pena fue que en 2003, cuando andabas como nunca, la suerte te dio la espalda en aquella puñetera bajada con una fuerte caída…

Fue un cúmulo de mala suerte, bajábamos rápido en busca de Vino y aquello no tenía freno, arriesgar era la única manera de sacar algo de provecho. La rueda se calentó, el tubular de despegó por donde nunca se suele despegar y la caída fue inevitable. Todo se terminó aquel día.

Lo que son las cosas, tú te rompes y Armstrong lo solventa yéndose por el barranquillo y volviendo a la carretera sin pinchar siquiera. ¿La suerte del campeón?

La suerte del campeón y bendita suerte porque de haber habido barranco se hubiese matado, Lance tiró recto y aquello le salvó de una caída segura, menos mal que así ocurrió porque no es plato de buen gusto ver como un ciclista se cae por tu culpa.

¿No te has preguntado nunca “para qué narices me pondría yo a tirar en aquel tramo”?

Muchas, pero ahora ya no tiene vuelta de hoja, si había alguien malo en las bajadas ese era yo y con esto quiero valorar por lo menos para mis adentros la valentía que tuve atacando en un lugar donde no dominaba absolutamente nada… junto con Dani Atienza posiblemente éramos los dos ciclistas que peor bajábamos del pelotón (risas).
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Oye jeje, perdóname que te lo pregunte tan directamente pero a muchos aficionados nos resultó extraño que te fueras a un modesto equipo francés pudiéndolo haber hecho a alguno de los grandes… ¿Por qué te fuiste al Brioches?

Yo tenía apalabrado con Manolo mi compromiso para los siguientes tres años, pero la imposibilidad de poder firmarlo por culpa del retraso en la llegada del nuevo patrocinador tras la retirada de ONCE hizo que los problemas aflorasen. Todo ocurrió al toque de campana cuando terceras personas entraron en acción y todo se jodió. Yo esperé y luego me la jugaron. Tal fue el mosqueo que me agarré que me fui con los franceses pensando sólo en recuperarme y en el dinero, despechado y traicionado.

Los siguientes años las cosas no te salieron debido a las secuelas de aquella caída, ¿qué pesaba más Joseba, el daño físico o el psicológico?

Me hice más el valiente de lo que la gente se puede pensar, mi pierna no respondía en los entrenos e incluso recuerdo como mi padre tuvo que ir en más de una ocasión en mi busca, ya que no podía llegar a casa. Pese a estar cojo competía y disimulaba pero mi cabeza quería más y más y por lo menos intentar estar lo más cercano a la situación anterior a la caída.

En la actualidad una de tus ocupaciones es llevar el Cafés Baqué amateur, ¿qué es más fácil, dirigir o ser dirigido?

Doy mucho valor a los directores actuales que trabajan con la base, es tremendamente difícil. Dirigir es complicado y sobre todo porque para estar llevando el proyecto en condiciones tienes que tener tiempo para poder destinarlo a estar con los chicos. En mi caso, eso se ha complicado este año y prácticamente no he podido hacer nada por falta de tiempo.

¿Es una pequeña forma de matar el gusanillo de las carreras y de estar en contacto con la competición?

Para mí es una manera de trasladar valores que poco a poco se están perdiendo, es tremendamente difícil mantener ciertos valores en la actual generación y para ello es necesario un gran esfuerzo. Los chicos y chicas de ahora no tienen los mismos valores que los nuestros, ni mejores ni peores, solo diferentes.
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También escribes y entrevistas a corredores en Ciclismo a Fondo, ¿cómo fue tu llegada al mundo del periodismo?

El periodismo deportivo siempre me ha gustado, e incluso de txiki (pequeño) decía que eso era lo que iba a ser si no era ciclista. En una ocasión el gran Chico Pérez y yo bromeamos con la posibilidad de que algún día trabajaríamos juntos, dicho y hecho, ahora estoy colaborando en CAF. También he descubierto la radio de la mano de Radio Euskadi en la que disfruto muchísimo comentando lo que sucede en las tres grandes y las pruebas de casa de la mano de Alberto Negro y su equipo. Este año se presenta intenso.

¿Qué tal “eso” de entrevistar a antiguos compañeros? ¿No se te hace raro?

Es difícil, hay gente con la que por cuestión generacional no he tenido trato y al solo ser colaborador me cuesta más el oficio, con otros en cambio es como estar en casa. Hago las entrevistas sin guión, esperando a que la gente me cuente lo que siente desde su más adentro. En Ciclismo a Fondo con mi sección queremos enseñar lo que es la persona, sus sentimientos y sus vivencias contadas a un amigo, para palmarés o cuestiones concretas ya están los profesionales del cuaderno.

Además también estás inmerso en el mundo de los maratones… Por lo que veo, cuánto más duro es un deporte más atractivo te resulta jeje, ¿no?

Correr a pie es algo que me ha apasionado desde siempre y algo que no he podido hacer durante mi carrera y posteriormente tras la lesión. Mi amigo Martín Fiz es mi entrenador y gracias a sus pautas y al ambiente existente en el parque del Prado en Vitoria todo es más atractivo. He corrido NY y Berlín y este año caerá otro.

Hablando en serio, ¿cómo así que “cambiaras” la bici por las deportivas?

Por tiempo de entreno, hasta ahora no he tenido tiempo para poder salir en bici de manera continua ya que el proyecto Cosmos me tenía absorbido, y ponerme unas zapatillas durante una hora si es posible. Para este año ya tengo proyectos de bici y de hecho ya estoy dándole duro.

Una última que nos ha contado un pajarillo jeje… Manda “güevos” que siendo de la Real te salgan los peques del Athletic, ¿no?

Maticemos, maticemos. Markel es de la Real a muerte como mi Aitá, Gorka y yo, la lógica se me ha roto con Aintzane que es del Athletic, un 50% incomprensible. ¡Qué alguien me diga que he hecho mal! (risas)
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***Por FRODO
***Fotos; Cortesía de Joseba, El País, Ciclismo a Fondo, Welt y El Pedal


 

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1 Repuesta a “JOSEBA BELOKI (Ex-Pro)”

  1. Txikierdi dice:

    Esta Aintzane si que sabe

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