LA VIDA ES COMO LA BICICLETA…

Hay que pedalear hacia delante para no perder el equilibrio


Después de once años como ciclista profesional y miles de kilómetros recorridos, MIKEL PRADERA (Mallabia, 06/03/1975) decidió poner punto y final a su carrera deportiva. Muchos deportistas acostumbran a perder la perspectiva de la realidad cuando llegan los éxitos. Él no es de esos tipos. Mikel siempre se mantuvo con los pies en el suelo durante esos 11 años. Y por eso, por su humildad, sacrificio o simpatía, quizás, es tan apreciado por la gente de este deporte. Porque Mikel vive con pasión el ciclismo, como un niño que mira los fuegos de artificio.


Aún hoy, cuando sonríe, todavía se puede adivinar al niño travieso que dice que fué. Cuando creció y llegó a estar en lo alto del ciclismo Carlos Arribas, un conocido periodista, escribió: “hay ciclistas con cara de vinagre, introvertidos y resentidos. Hay ciclistas, menos, que sonríen de vez en cuando. Y hay gente como Mikel Pradera, el imponente gregario del Baleares, que nunca pierden la sonrisa. Aunque hayan nacido para martillo y del cielo les caigan los clavos”.

Euskaltel, Once, Caisse/Illes Balears y Benfica fueron los equipos donde dejó su sello. Sin victorias, pero colaborando en muchísimas de las que consiguieron sus compañeros. Esa era su labor. Impagable. Y sigue en ello, transmitiendo a los jóvenes sus conocimientos desde su puesto en la Federación Vasca. Lo más importante, inculcarles los valores humanos que transmite el ciclismo. Lo dicho, una labor impagable.


Aupa Mikel, ¿qué tal te trata la vida?

Bien, muy bien. Con las cosas que se oyen por ahí no me puedo quejar. La verdad es que toda mi familia goza de buena salud y eso es lo verdaderamente importante. Y en el día a día, muy ocupado, pero hago lo que de verdad me gusta, así que contento.

Ahora currando con los chavales e intentando aportarles tus conocimientos, ¿verdad?

Bueno, trabajar trabajo en otra cosa, esto para mí es un hobby. Aportar mi granito de arena es algo que siempre he querido hacer y la verdad es que cuando José Luis Arrieta e Iñigo Chaurreau me invitaron a colaborar con su grupo de federativos no tuve dudas. Nuestro grupo está compuesto en su área deportiva por Iñigo Chaurreau, Ángel Balzola, Iker Leonet, Arantzasu Azpiroz, Iñigo Lariz… veteranía, experiencia, juventud, formación y buen ambiente, valores imprescindibles a la hora de tratar con el deporte base.

Tiene que ser bonito verles crecer, ¿no?

Sí, pero curiosamente mis mayores alegrías no han venido por parte de grandes resultados, sino más bien todo lo contrario. Corredores y/o corredoras que deportivamente no obtenían buenos resultados pero que si han captado todos los valores humanos que transmite el ciclismo. Y para mí eso es más importante que la victoria. Aunque bien es cierto que son perfectamente compatibles.

¿En qué consiste tu día a día con ellos?

La verdad es que en la Federación Vasca, aunque estamos repartidos por categorías, hacemos todos de todo. Reglamentos de nuestros torneos, concentraciones con las diferentes categorías, salidas al extranjero con los Sub23 y élites, coches neutro en varias pruebas, competiciones… pero sobre todo estar cercanos, a disposición de todo aquel que necesite nuestra ayuda o consejo; ya sea ciclista, director, padre, organizador…


Y también te vimos en la Vuelta a España, ¿cuál era tu función allí?

Sí, ya van 3 años colaborando con Unipublic y la verdad es que es una perspectiva distinta a la que yo conocía. Mi función es la de asesor deportivo, básicamente conducir uno de los coches de control médico compuesto por un comisario antidoping, un enfermero, y un asesor deportivo/conductor. Después, una vez finalizada la etapa, mi trabajo también consiste en notificar al corredor que ha sido seleccionado para pasar un control anti-dopaje.

¿Cómo viviste las etapas por Euskadi?

La afición de Euskadi siempre ha respondido ante los eventos ciclistas y en esta ocasión tampoco tenía dudas. El propio esfuerzo físico del ciclista ya se considera un mérito y la gente así lo valora, ya sea en una carrera de cadetes, en la Vuelta a España o en la Vuelta al País Vasco. Esos 2 días el público en Euskadi respondió por todo lo alto, tanto en deportividad como en comportamiento, y eso me hizo sentirme muy orgulloso de nuestro público.

Después llegó Euskaltel-Euskadi y puso la guinda al pastel, con la victoria del genio “Igor Antón”, lo que hizo que se desbordaran finalmente todas las expectativas. Tuve el privilegio de seguir desde el coche las 2 etapas de Euskadi y fue una experiencia inolvidable, 2 días con la piel de gallina.

 


Se te ve que lo vives y siempre andas con la sonrisa en la boca, ¿me equivoco pensado que ni se te ocurrió desligarte del ciclismo al retirarte?

Pues si te soy sincero, si pensé en desligarme por completo al menos una temporadita. El deporte profesional es duro física y mentalmente, hay veces que terminas saturado de aquello que haces, e incluso hay días difíciles en los que te planteas si realmente te gusta esto de las bicis y… dudas. Pero después, al menos en mi caso, con el arranque de la nueva temporada, enseguida te das cuenta que es lo que verdaderamente te gusta y donde te sientes realmente cómodo.

¿Se echa de menos estar dentro del pelotón o cada cosa tiene su época?

Sí. A veces si que se echa de menos el dorsal, la tensión de la competición, del mismo modo que echaba en falta otras cosas cuando era ciclista. Pero ese ciclo ya se ha cerrado. Ahora estoy conociendo otras áreas desconocidas para mí y que me están resultando igual de gratificantes. Reconozco que no es fácil para un ciclista dejarlo y cambiar de vida porque al final el ciclismo no es solo un trabajo, es tu forma de vida y todo lo que haces durante las 24 horas del día gira en torno al rendimiento deportivo, y eso marca mucho a una persona. Yo esa transformación ya la he superado perfectamente, aunque reconozco que no fue fácil.

¿Qué es lo que más añoras de esos?

Posiblemente muchas cosas, pero eso ya forma parte del pasado. Me gusta mirar hacia el futuro. Es lo que motiva cada mañana a arrancar con las pilas cargadas. Por eso me resulta tan gratificante estar tan cerca de las categorías inferiores, representan el futuro. Como dijo Albert Einstein: “La vida es como la bicicleta, hay que pedalear hacia delante para no perder el equilibrio”.

Jeje, ¿y lo que menos se echa en falta?

Seguramente hay cosas, pero en general mi valoración fue muy positiva. Todas las cosas en la vida tienen su lado bueno y su lado no tan bueno. En ese aspecto el ciclismo tampoco es diferente al resto y yo, como me considero un amante del ciclismo, prefiero destacar los aspectos positivos, que son muchos más que los negativos.

Por ejemplo, un consejo para los padres, que no vean el ciclismo y la carretera como una amenaza para su hijo y reaccionen evitándolo. Todo lo contrario. Queramos o no, el asfalto forma parte de nuestras vidas. Seamos lo que seamos en la vida; transportistas, médicos, carpinteros, ciclistas, ingenieros, hosteleros… todos nos movemos por carretera, con lo cual cuanto más progresivamente nos familiaricemos con el medio será mucho mejor. Por ello, creo que la forma más prudente de descubrir la carretera es acudiendo a una escuela de ciclismo y no, como ocurre, con una moto a los 16 años.

 


Se te ve muy fino, ¿sigues dándole a los pedales?

Sí, no le doy todo lo que quisiera por cuestión de tiempo pero cuando salgo en bici sigo disfrutando muchísimo. Y ahora me puedo permitir también hacer otros deportes que me gustan, como algún que otro duatlón, medias maratones… pero a otro nivel, “deporte salud”.

¿Qué ha significado, y qué sigue significando, el ciclismo en tu vida?

Supongo que me sigue gustando el ciclismo porque me ha aportado en cada etapa lo que he necesitado. En la infancia fue un juguete te del que nunca me cansaba, era perfecto, riesgo y velocidad. Después en la adolescencia además de lo anterior, lo veía ya como un medio de transporte, dado que nací en un caserío donde los transportes públicos eran escasos. Me permitía desplazarme sin depender de nadie y eso para mí era perfecto.

En el campo aficionado fue una inversión de tiempo, fue la etapa más difícil por la que he pasado. Decidí emplear algún añito para ver si conseguía dar el salto, había veces en las que las cosas no salían como yo quería pero finalmente lo conseguí. En el campo profesional ya era un trabajo, me di cuenta de ello cuando me llego el primer sueldo de la mano de Euskaltel-Euskadi. Recuerdo que cuando vi la primera nómina me di cuenta de que aquello ya no era salir a entrenar, sino que era ir a trabajar con lo todo lo que ello conlleva. Recuerdo que me di un pequeño capricho que lo pague con mi primer sueldo como ciclista….. y aun sobro dinero.

Y ahora es justo todo lo contrario ya que utilizo la bicicleta como medio para desconectar del trabajo.


Explícanos por favor eso que se cuenta, ¡que aprendiste a andar en bici antes que a andar!

Según me cuentan mis padres, con 3 años debí de pasar una fuerte varicela, la cual me dejo muy debilitado y sin fuerzas. Como consecuencia de ello no podía caminar pero curiosamente sobre una bici si que era capaz de andar jeje.

¿Costó mucho llegar? Creo que tanto tu tío como tu aita tuvieron bastante que ver…

Sí, si he sido ciclista es gracias a mi padre y a mi tío José Ignacio. A mí me gustaba la bicicleta pero fueron ellos 2 quienes me metieron el gusanillo de la competición en la sangre. Crearon junto con otros padres la escuela de ciclismo de Mallabia, de donde guardo muy muy buenos recuerdos.

Esa “llegada” se produjo con Euskaltel, ¿cómo recuerdas aquella etapa de tu vida?

Debuté en la Vuelta a Mallorca del 99 con Euskaltel-Euskadi. Era toda una novedad competir junto a estrellas de aquella época. Un sueño hecho realidad.


En 2001 eres reclutado para la ONCE, un equipo de ensueño….

Pues por aquel entonces Euskaltel-Euskadi era un equipo modesto, así que verme de repente en una estructura así supuso un flash importante. Me adapté perfectamente a los métodos de trabajo y los resultaros llegaron, no en forma de victorias pero llegaron. En la ONCE todo era a lo grande y por eso también el nivel de exigencia era a lo grande.

Y te conviertes en un hombre básico en las grandes carreras como el Tour. Todo marchaba como la seda, ¿no?

Sí, me hice un hueco como corredor de equipo y me sentía valorado. Aunque es verdad que la presión que supone el hecho de disputar un Tour de Francia es muy grande, la que tú te generas se suma a la que te transmite el equipo y muchas veces no resulta fácil.


Pasemos ahora a tu trienio en Caisse/Illes Balears, ¿cómo lo analizarías?

Fueron 4 años en los que conviví con el mismo grupo de gente básicamente. En el año 96 como ciclista amateur en el equipo Banesto y después 2004, 2005 y 2006 como Caisse D´Epargne/Illes Balears. El trato que recibí siempre fue exquisito pero en general tengo la sensación de que no conseguí rendir al 100 %. Especialmente tengo esa sensación del año 2006, entrenaba y me cuidaba pero unos problemas musculares que arrastraba del año anterior hizo que los resultados no llegaran.

¿Y los dos últimos en Portugal con Benfica?

Lo que viví en Benfíca de Portugal fue lo más parecido a una familia. Guardo muy buenos recuerdos, gente trabajadora, alegre, humilde y noble. Lo tenía todo para ser un equipo de los grandes pero aquel proyecto fue una de las primeras víctimas de esta crisis que atravesamos.


Dos momentos te pedimos, ¿tu mejor y tu peor día sobre la bici?

Recuerdos buenos tengo muchos, pero tal vez me quede con el pódium de París como ganadores de la general final por equipos del Tour de Francia 2002.

Por el contrario el momento más difícil sobre una bicicleta fueron los días siguientes a la muerte de mi amigo y compañero Oscar Aranguren y su novia Nerea. Entrenar y competir me resultó tremendamente duro. Recuerdo que a los 2 días se disputó la Clásica de Lemoiz en el año 99, tenía tantas ganas de ganar para dedicarles la victoria que no conseguí hacer mas que 15 kilómetros en carrera y pasarme toda la tarde llorando.

¿Tu carrera favorita?, ¿y a la qué menos te gustaba ir?

Son varias; Paris Roubaix, Tour de Francia, la Vuelta y las de casa, Euskal Bizikleta y Vuelta al País Vasco. La que menos y no porque sea una carrera fea sino porque era la última y siempre llegaba justito de fuerzas, el Giro de Lombardía.

 


¿Tu compañero ideal?, ¿y el más pestoso?

Frodo, jejejejeje!!!! Permíteme que no me moje en esta pregunta pero es que he tenido tantos y tantos buenos compañeros, masajistas, mecánicos, directores… que no me parecería justo enumerar a uno, todos y cada uno de ellos saben el aprecio que les tengo.

¿Y el mas pestoso? Poquitos, muy pocos, pero él ya lo sabe así que con eso me vale.

Oye, ¿quizás tu única espinita es no haber podido estrenar tu casillero de victorias?

Sí, la verdad que es una deuda que me ha quedado pendiente con mi gente. Dedicarles una victoria habría sido una buena guinda para el pastel, pero me definí como corredor de equipo y sabía que con ello sacrificaba en parte las posibilidades de victoria.

¿Cómo llevaste lo de tener siempre que trabajar para los demás y tener que olvidarte de tus propias opciones?

Recuerdo que pronto me di cuenta de la situación, no era capaz de alcanzar el 100% del estado de forma durante un mes sino que estaba al 80% de forma durante un periodo largo. Lo cual era importante para un director y era una labor que me aportaba muchísima satisfacción al sentir que, en cada victoria obtenida por el equipo, yo también había aportado mi granito de arena. E indudablemente también me pagaban por ello.


Si volvieras a nacer, ¿elegirías el mismo destino u optarías por algo más tranquilo?

Viendo lo visto y conociéndome como me conozco… Riesgo, velocidad y ruedas; no hay muchos donde elegir, así que ciclista, motorista o coches de carreras.

¿Y qué tal si tus peques quieren continuar la saga familiar?

Me darían una gran alegría, pero no voy a ser yo quien les fuerce a ello, tendría que salir de ellos. Lo que si les voy a tratar de inculcar todo lo que pueda es que practiquen cualquier clase de deporte.

A todo esto Mikel, ¿el ciclista nace o se hace?. ¿Tú “naciste” o te “hiciste”?

He conocido a muchos, muchísimos ciclistas profesionales y te puedo decir que tan solo un 20% han nacido con genes para el ciclismo. Y por el contrario al 100% les caracterizaba su constancia, la capacidad de sacrificio, su profesionalidad y la disciplina, con esto quiero decir que para saber si has nacido ciclista o no, antes tienes que tener ciertos valores que si dependen de uno mismo.

Yo nunca he considerado que he nacido ciclista, sino que a base de entrenamiento, trabajo y disciplina las cosas han ido saliendo y he llegado hasta donde he llegado.


***Por FRODO
***Introducción JAVIER SANTÍN y FRODO
***Fotos cortesía de IÑAKI AZANZA y MIKEL PRADERA


 

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2 Repuestas a “MIKEL PRADERA (Ex-Pro)”

  1. nagore dice:

    peazo entrevista!

  2. Carlos dice:

    Muy buena entrevista.
    Enhorabuena Frodo y enhorabuena Mikel.
    Me acuerdo del día que te vi por primera vez en la Vuelta a España del 2010… cortés, educado y como bien escriben en la introducción con una sonrrisa en la cara. Un placer encontrarte y haber ido teniendo contacto contigo desde entonces.

    Pero lo que más me alegra es que los más pequeños de Euskadi pasen por tus manos. Hace mucha falta más gente como tu dentro del deporte de base para inculcar a los más pequeños los valores que hacen grande este deporte. Gracias por esa labor impagable, Mikel!!

    Un saludo grande para los dos!!

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