ME QUEDO CON LAS EXPERIENCIAS
Y LOS AMIGOS QUE HICE
Continuamos con la entrevista a PEDRO HORRILLO. Ayer le conocimos un poco más como persona y hoy vamos a profundizar en su trayectoria profesional como ciclista, hablando de sus inicios, de los grandes equipos por los que ha pasado, de sus victorias y de su camino “paralelo” con Oscar Freire. En el enlace que os ponemos a continuación podréis leer la primera parte de la extensa entrevista que nos concedió nuestro protagonista y os recuerdo también que la tenéis enterita en la revista digital gratuita DESDE LA CUNETA.
1ª parte de la entrevista pinchando AQUÍ
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Vayamos a tu trayectoria, ¿en que punto decides apostarlo todo para llegar a ser profesional?
Pues mira, eso fue en mi cuarto año como amateur. Hice 5 años y fue en el 4º. El tercer año fue muy malo, sobre todo por las caídas que tuve, y estuve pensando en dejarlo . De hecho, cuando acabó la temporada, había tenido un año tan malo en lo ciclista que necesitaba un válvula de escape. Me marché a Londres, no es que dejase los estudios porque estaba matriculado pero dejé de ir a clase y me olvidé de la bici. Me fui allí, encontré trabajo y mi idea era tomarme un año sabático y quedarme. Me integré a la vida de allí, que era la vida de un chaval joven que va de buscavidas y trabajaba en un pizzería de cocinero, tenía mi grupo de amigos, una casa alquilada…
Mi idea era dejar los estudios y dejar el ciclismo, y cuando volviese retomar ambas cosas sabiendo que para el ciclismo ya seguramente seria la última oportunidad, porque ya con esa edad se me estaba complicando el paso a profesionales. En ese momento tuve una llamada de Sabino Angoitia, que era mi director en Baqué, en la que me decía que contaba conmigo en el equipo para el año siguiente. Yo no estaba muy convencido pero, por no traicionar a Sabino ya que contaba conmigo para el equipo, en Navidad volví a casa. Digamos que ese fue el año en el que hice la apuesta definitiva, empecé a centrarme en el ciclismo y a ceder más tiempo al ciclismo que a los estudios, porque hasta entonces siempre había sido al contrario y el tiempo de entrenamiento era el que me quedaba libre de los estudios, y a partir de ese año el tiempo de estudio era el que me quedaba libre de la bici.
Y bueno, los resultados llegaron, empecé a andar bien ese año y luego ya Mínguez se fijó en mí y contó conmigo para el proyecto que tenía con Vitalicio. Hice un año más de aficionado pero sabiendo ya prácticamente que tenía asegurado el pase a profesionales el año siguiente.

¿Cómo recuerdas el día de tu debut en la élite?
Fue un sueño hecho realidad y tengo recuerdos muy bonitos de esa época. Por una parte estaba en un equipo grande, con gente de reconocido prestigio como era Mínguez al mando y luego con un montón de amigos del campo amateur que también habían pasado a profesionales. Estaban Freire, Mercado, Manchón y Curro García, que fuimos el grupo que pasamos juntos y claro, eran momentos muy bonitos. Para nosotros todo era nuevo, éramos unos críos y disfrutábamos de cada experiencia, nos íbamos de concentración y era un viaje a la aventura… cuando para los veteranos era una concentración más y estar otra vez una semana o diez días fuera de casa, un coñazo y tal, para nosotros era todo una gran aventura. Yo recuerdo con mucha ilusión esa época.
Poco a poco las cosas iban funcionado y en el año 2000 consigues tu primera victoria al ganar la 9ª etapa de la Volta a Portugal.
Sí, era mi tercer año como profesional, mi primera victoria y fue como una especie de confirmación porque mi primer año fue un poco de aprendizaje, en el equipo enfocaron mi trabajo hacia otros corredores, y en el 2º año me empezaron a dar ciertas oportunidades y ya tenía libertad de movimientos para meterme en escapadas, para probar en algún sprint… pero me faltaba “algo” más.
Hubo un día ese tercer año, en el GP Mitsubishi, en el que íbamos tirando en el sprint para Smetanine. Cerca de meta, a 2 kilómetros, había un repecho duro, detrás venía Pruden Indurain y me dice “dale, dale”. Mire para atrás y me lo vuelve a repetir, yo pensaba que lo que quería es que apretase pero lo que realmente quería es que me fuese para adelante. Él hizo el corte, me marché me marché y de repente a un kilómetro y medio de meta me vi solo y que iba a ganar la carrera, así que continué y continué… La parte de arriba del repecho era dura y cada vez endurecía más, fui a cambiar de plato grande a plato pequeño, pero se me salió la cadena y me quedé parado. Yo estoy convencido de que hubiese ganado esa etapa, y la hubiese ganado casi sin darme cuenta porque yo estaba haciendo un trabajo para un compañero y de repente otro compañero hizo el corte y me dio la oportunidad de poder ganar. A partir de aquel día en el equipo me trataron de inculcar la mentalidad de ganador.
Luego llegó la Vuelta a Portugal, estaba andando bien y lo intenté de varias maneras. Hubo un día que ataqué en un sprint y me cogieron a 100 metros de meta, pero mantuve la oportunidad de ganar hasta el final. Al día siguiente cambié de táctica y en vez de anticiparme al sprint, esperé, esprinté e hice 3º. Y Mínguez me dijo “estás andando bien pero ya no te quedan oportunidades de ganar, ya se te han ido todas”….
Así que al día siguiente volví a cambiar de táctica en una etapa de media montaña con un final en subida. Me metí en la escapada y fue el día que me salió bien, era una etapa de mucho calor y muy larga. Aquel día yo estaba convencido de que si cogía la escapada iba a ganar, me sentía bien y estaba con mucha confianza en mi mismo. Me salieron las cosas bien y gané la etapa. Fue , como decía antes, un poco la confirmación de que podía ser profesional. Estaba ya en mi tercer año, había pasado esa fase de aprendizaje, ya llegaba el momento de empezar a tener resultados y llegaron. Gracias a eso, cuando desapareció Vitalicio tuve una oferta de Mapei, me fui allí y luego ya cambié un poco mi misión como corredor.

¿Qué significó para ti fichar por semejante equipazo?
Fue otro sueño hecho realidad. Cuando pasé a profesional y veía a los corredores del Mapei, encima yo que era un enamorado de las clásicas, alucinaba. Si me hubieran dicho entonces que 3 años después iba a ser parte de ese equipo no me lo hubiese creído. Aterrizar allí en ese equipo, ir a la primera concentración y estar al lado de Tafi, Ballerini, Bartoli, Bettini… parecía que estaba viviendo un sueño. Además tenía la suerte de contar con Freire, que llevaba un año en el equipo, y él fue el que me introdujo a nivel personal con los demás compañeros. la verdad que fue una época muy bonita aquella de Mapei.
De todos ellos que comentabas, ¿quién fue quien más te impresionó?
Pues quizás con el que más relación personal hice fue con Tafi, por afinidades personales sin más. Y quien más me impresionó fue Ballerini, coincidí con él en su último año y me impresionó por su fortaleza física y por su forma de ser. Era un corredor muy humilde, al que le gustaba mucho y se le veía muy cómodo en la labor de educar a los jóvenes. Era un corredor que tenía muchos detalles bonitos con nosotros y en los pocos meses que coincidí con él, porque se retiró tras la Roubaix, son recuerdos muy bonitos los que tengo. Luego ya hice una amistad con él y, posteriormente, solíamos coincidir de vez en cuando y la mantuvimos.
Y muy mal no lo harías cuando al desaparecer Mapei apuesta por ti otro pedazo equipo como Quick Step…
Sí. Cuando desapareció Mapei una parte de la estructura se fusionó con Domo y Crespi se llevo otro grupo de corredores a Quick Step, estaba interesado en contar conmigo, me hizo una oferta buena y me fui con ellos.

En 2005 Freire te vuelve a reclutar, en esta ocasión para Rabobank. De 12 temporadas en 9 estuviste a su lado, ¿destinos paralelos?
Sí, esos 2 años que estuve en Quick Step fueron los 2 únicos años en los que no estuvimos juntos… ¡Ah! y es verdad, otro cuando él se fue a Mapei y yo seguí en Vitalicio. Freire, cuando Mapei desapareció, estuvo negociando con varios equipos y quería que yo siguiese con él. Una posibilidad que se barajó en su día fue el CSC de Rjis, estuvo a punto de cerrar el contrato con ellos y en aquel contrato estaba yo también incluido, pero por circunstancias esa negociación que parecía ir bien encaminada y a punto de cerrarse se rompió. Oscar, sabiendo que yo tenía la oferta de Quick Step, me dijo “Mira Pedro, si tienes esa oferta y quieres cogerla cógela porque de momento a día de hoy, esa oferta con la que estábamos en la cabeza pues se ha terminado”, entonces cerré el contrato con los belgas y posteriormente le salió a él la oferta de Rabobank.
En esos años me siguió diciendo que le gustaría contar conmigo en el equipo y cuando acabé mi contrato hablé con Rabobank, ellos también estaban interesados en que fuera con y el acuerdo fue un poco mutuo. Allí me fui e hice ya el resto de los años de mi carrera profesional en Rabobank.
¿Cómo era estar y trabajar con Oscar, con el tricampeón mundial?
Estar y trabajar con Oscar es muy sencillo, porque para mí es mi amigo y no entro en consideraciones de que es campeón mundial o de su palmarés deportivo. Para mí es el mismo chaval que cuando éramos rivales en amateurs y una de las grandes virtudes de Oscar es su humildad. Es un corredor al que los éxitos no le han cambiado, que siempre ha mantenido la misma forma de ser y el mismo modo de trabajar. Siempre me he arreglado muy bien con él y normalmente hacíamos habitación juntos, aunque en Rabobank tenían la táctica de cambiarnos de habitación, más que nada por el idioma, para que no hablásemos tanto en castellano y hablásemos en inglés que era el idioma que utilizaba normalmente el equipo, y por ello nos iban alternando. Tengo miles de experiencias con él y momentos buenos muchísimos.
Por ejemplo sus despistes, ¿no?
Sí, y somos bastante parecidos jeje. A Oscar lo que le gusta es desconectar bastante del ciclismo. O sea, es ciclista pero no las 24 horas del día, él es ciclista desde que se pone el culotte hasta que se lo quita y el resto del día es una persona normal y corriente. Y trata de disfrutar de la vida y de su tiempo libre todo lo que puede. Sus temas de conversación son otros, no siempre el ciclismo, y como yo soy un poco parecido hicimos buenas migas en ese sentido.

Durante 7 años, además de trabajar de lo lindo para tus compañeros, sumaste muescas en tu casillero particular. Había que aprovechar las pocas oportunidades en las que te daban vía libre, ¿verdad?
Sí, ya te digo jeje. Sobre todo en los años que estuve con Oscar a partir de Mapei lo que me pedían en el equipo era que compaginase mi calendario con él para ayudarle. Entonces digamos que hacíamos una buena simbiosis y que mis cualidades deportivas era buenas para las suyas, yo solía ser el último hombre para él, trataba de colocarle y cuando podía lanzarle también, y así nos iban bien las cosas.
Pero también me insistieron en los equipos en que buscase mis oportunidades, que solían ser en carreras menores o en carreras importantes en las que Oscar tuviese algún problema o no tuviese un día bueno. Y yo, consciente de que mis oportunidades eran escasas, lo que trataba era de ser efectivo y aprovecharlas bien. Hubo años en los que tuve muy pocas pero las aproveché muy bien, por ejemplo, en el Tour estuve a punto de ganar una etapa y fue porque se cayó Oscar a falta de 2 kilómetros. Yo frené y vi que con la montonera que había donde se había caído, y a falta de esos 2 kilómetros, ya no podía hacer nada para ayudarle. Seguí adelante, jugué mis bazas y me faltaron 20 metros para ganar aquella etapa. Mi mentalidad era esa, cuando surgía la oportunidad había que aprovecharla porque la siguiente podía tardar mucho tiempo en llegar.
Aquel día en Avranches nos dejaste con la miel en los labios al transmitirnos, con tu mirada atrás, que las fuerzas se acababan. ¿Es esa quizás la mayor espinita de tu trayectoria profesional?
Bueno, sí, en su día lo fue. Y haciendo balance de mis años como profesional si que tengo esa espina de no haber conseguido ese gran triunfo. La gente encima la gente me decía que estuviera tranquilo, que siguiendo esa línea ya tendrás otras oportunidades… pero ese fue el último Tour que hice como corredor, en aquel anduve bien pero por diferentes circunstancias no volví a correrlo. Entonces si que fue la gran espina que tengo como profesional pero bueno, después haciendo balance de como fueron las cosas tampoco quiero darle demasiada importancia. Al final es un resultado deportivo que a día de hoy sería una victoria más en el palmarés, pero me quedo más con las experiencias y los amigos que he hecho en el mundo del ciclismo. Las victorias son importantes pero no lo son todo.
Y de todas las conseguidas, ¿es la de la Euskal Bizikleta, por ser en casa, la que te hizo mayor ilusión?
Cada una de las victorias supone su importancia. La primera por ser la primera la recordaré siempre con especial ilusión. La de la París Niza lo haré por la importancia de la carrera que era y también por las circunstancias, porque aquel día estaba trabajando para Tom Boonen y me tocaba lanzarle el sprint, pero el pinchó a falta de 5 o 6 kilómetros y gracias a ese pinchazo yo tuve mi oportunidad y me salió bien. Y la de la Euskal también fue bonita porque es la carrera de casa, Ermua y Eibar están pegados, es la carrera que yo veía de pequeño y para mí fue como ganar en casa. Quizás esas 3 son las que recuerdo con más ilusión, cada una por un motivo diferente.

Finalizamos, de volver a nacer y a pesar de lo que te pasó, ¿elegirías de nuevo ser ciclista?
Pues no me importaría jeje, y lo digo por lo que contaba antes, yo hago balance de como me han ido las cosas en la vida y estoy satisfecho. Y si repito vida habría cosas que cambiaría, pero no me arrepiento de nada de lo que he hecho y cuando busco recuerdos en mi memoria siempre encuentro cosas positivas, entonces… También es verdad que he estado a punto de morir sobre una bicicleta pero en la vida estamos expuestos a accidentes y, ya de tener que tenerlo, lo más bonito que tenía para tenerlo era sobre una bici. Pero no me importaría de verdad, de hecho tengo 2 hijos y si a alguno de ellos le da por andar bienvenido, lo que no voy a hacer es empujarle yo a que sea ciclista porque yo quiero que él haga lo que él quiera, pero si a cualquiera de mis 2 hijos le da por la bici trataré de ayudarle en todo lo que pueda.
***Por FRODO para El Pedal y Desde la Cuneta
***Fotos: El Pedal y cortesía Pedro Horrillo
Tags: ciclismo, ciclista, entrevista, fotos, frodo, retirado

MIGUEL INDURAIN
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